4 Tips para Cambiar las Cuerdas de tu Violín

Publicado por Tiziana M en

4 tips para cambiar las cuerdas de tu violin

Cambiar por primera vez las cuerdas de tu instrumento puede parecer algo complicado de hacer, pero la realidad es que es solamente cuestión de práctica, y de ser bastante cautelosos al comienzo para evitar daños. La primer cuerda que cambié yo misma, recuerdo que era la cuerda de mi, y la terminé partiendo a la mitad porque al afinarla le dí más tensión de la que la cuerda soportaba y terminó rompiéndose. No cuento esto para que tengas miedo, sino para que sepas que todo se aprende y con práctica vas a ver que es algo sencillo de hacer. Por eso hoy te traigo 4 tips que podés aplicar para cambiar las cuerdas de tu violín, viola o violoncello.

Asegurate de cambiar de a una cuerda por vez para que no se caiga el puente

El puente es un elemento que no está pegado a la caja del instrumento, sino que está sostenido por la presión que ejercen las cuerdas sobre la tapa superior y así se mantiene en pie. Es por eso que si liberamos esa presión desajustando las cuerdas, el puente pierde su apoyo y se puede caer.

Para evitar esto, cuando cambiamos las cuerdas, no tenemos que sacar todo el juego completo para poner luego el juego nuevo, sino que hay que ir cambiando de a una cuerda por vez, o cuanto mucho de a dos. Y en el caso de hacerlo de a dos, que las mismas no sean consecutivas así la tensión no se desestabiliza para un lado del puente en especial dando lugar a que se tuerza.

Entonces lo recomendable es, sacar la cuerda que queremos cambiar, poner la sustituta en su lugar, y luego continuar con las cuerdas restantes procediendo de la misma manera, poniendo la que acabamos de sacar en su lugar.

Ponele grafito al puente y a la cejilla

El grafito nos ayuda a que las cuerdas resbalen mejor tanto sobre el puente como sobre la cejilla al afinar. También nos ayuda si lo colocamos en las clavijas para que giren mejor si es que están un poco trabadas, o mismo si lo colocamos en el tornillo del arco.

Cuando cambiamos una cuerda es recomendable colocarle grafito en la hendidura del puente donde pasa la cuerda, y también por donde pasa la misma en la cejilla. Así nos aseguramos que cuando vayamos a afinar luego el instrumento y la cuerda tenga que moverse por esos canales, lo haga con facilidad y sin mayores complicaciones.

Así que siempre es bueno tener un lápiz a mano en el estuche, preferiblemente de mina blanda, para poder utilizarlo cuando sea necesario.

Ponele pasta a tus clavijas

Cuando cambiamos una cuerda podemos aprovechar la ocasión para sacar la clavija y colocarle pasta para clavijas. Este compuesto antideslizante en forma de barra sirve tanto para evitar que las clavijas resbalen como para aquellas que sufren rigidez. Hay de distintas marcas y las podés conseguir como «Pasta para Clavijas».

Claro está que si no utilizas esta pasta vas a poder cambiar las cuerdas y luego afinar tu violín de todos modos, pero usándola es menos probable que tengas inconvenientes luego.

Recomendación final

Cuando colocas una cuerda nueva a tu instrumento, es probable que los primeros días se te desafine bastante al tocar y es totalmente normal. Tenés que ser paciente y darle tiempo a la cuerda para que tome elasticidad y se acostumbre a la tensión. Esto depende mucho de qué cuerda estés utilizando, si es de metal, entorchada, de tripa. Lo importante es saber que es normal y que con un par de días de práctica la afinación ya se va a estabilizar y no va a ser necesario que afines tu instrumento cada dos por tres.


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